Proyecto finalista en la convocatoria «Picnic en el viñedo» de Concéntrico 2025
El proyecto invita a repensar los objetos cotidianos y sus funciones, creando un espacio donde nada es una única cosa. Las tarimas no son bancos, sino plataformas de interacción y descanso, que permiten que el usuario se mueva entre ellas, se siente de manera informal o incluso se suba a ellas para ver el espacio desde otra perspectiva. Las telas, que en un primer vistazo parecen solo un techo que da sombra, se despliegan como manteles o alfombras, transformándose en elementos de juego que permiten nuevas formas de convivencia.
La mesa, tradicionalmente vista solo desde arriba, se convierte en un espacio en 360 grados. Aquí no solo se vive el acto de comer desde una perspectiva elevada, sino también desde abajo, en el refugio de las telas, o de pie, recorriendo el espacio y observando lo que ocurre a través de sus pliegues. La intervención no es solo un lugar físico, sino un juego de roles, perspectivas y experiencias que se transforman según cómo se usen los elementos.
Nada está estático: las tarimas y las telas se convierten en parte activa de la experiencia, invitando a la participación, el juego y la exploración. En este espacio, lo funcional y lo lúdico se mezclan, creando una atmósfera en la que el acto de compartir una comida se convierte en una invitación a explorar, moverse y experimentar el entorno de nuevas formas.


Equipo:
Covadonga Canellada Vigil
Sara Osorio Santín
María Rodríguez Grela
Patricia Vázquez Sáez